En la muerte de su Hijo, están los sufrimientos de Él, sus dolores. Por lo que llora Jesús, llora María. La dicha de Jesús es la gloria del Padre y la salvación de los hombre y es también la de ella. Porque qué mayor felicidad para una madre que la de un hijo y qué mayor dolor que sus dolores. En María más, porque su Hijo es con absoluta plenitud Hijo, pues es desde la eternidad Hijo del Padre, su filiación es divinamente pura. Pero además es el creador de su Madre y la ha elegido desde la eternidad como tal. Y ella, por ser su Hijo más Hijo, es más Madre que ninguna otra: es la Madre.
Y esas lágrimas por el consuelo del domingo de Pascua son también fuente de dicha, porque dichosos son los que lloran. Y ese gozo es comienzo de espiral creciente, anticipo de la epéktasis celeste.
Frecuentemente las fotos que pongo suelen tener la intención de expresar algo de la entrada, aunque también hay veces que simplemente son adorno. Hoy voy a explicarlo. Es una hermosa imagen de la Iglesia. La torre es el cirio pascual y las luces de las casitas los fieles en el lucernario de la Vigilia Pascual.
ResponderEliminarEcho de menos un comentario de película jejeje
ResponderEliminarHe leído buenas críticas sobre la película "Lourdes"... y te acompañaría al cine si me diesen permiso en el seminario, ya lo sabes =)
Un abrazo y feliz pascua de resurrección.
JRRM
De acuerdo.
ResponderEliminarGracias, es lo que habia pensado y lo que transmite la foto,nosotros en torno a Cristo llama viva en vigilia constante,lo que puede hacer una buena imagen y el que lo hace. Me uno a la alegria de María
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