lunes, 5 de enero de 2009

El Mesías de Händel XV

.../...

El versículo de Ml 3,1 que venimos rumiando a base de glosas no solamente nos dice que ese Señor-Mensajero, que con su entrada en el Templo lo llenará de gloria, es el deseado y buscado. Nos dice algo más. A quien deseamos es al Mensajero de la Alianza. Adán en el Paraíso deseaba la divinización, pues para eso había sido creado, para eso hemos sido creados todos los hombres. Pero no necesitaba la Alianza porque, antes del pecado, vivía en comunión con Dios. Es más, no hubo ningún momento en que no lo estuviera, hasta que desobedeció.

Quienes están en comunión no necesitan una Alianza. Solamente se alían los que están separados. Con el pecado, el hombre, al romper la comunión con Dios, también resquebrajó la unidad que tenía con el resto de la creación, la de los hombres entre sí y con él mismo; el pecado también nos ha agrietado por dentro. Necesitamos esa comunión y no podemos recomponerla. Dios no la necesita y es el único que puede hacerlo. Y no solamente somos incapaces de restaurarla, de re-conciliar lo des-unido, ni siquiera podemos conseguir que Dios lo haga. No es que no podamos unirnos a Dios con nuestras solas fuerzas, es que tampoco, sin esa comunión, podemos recomponer lo demás.

El Mensajero de la Alianza trae una Buena Noticia, la que nunca deja de ser novedad, la que nunca deja de ser buena: Evangelio. Por puro amor, Dios toma la inciativa de establecer una Alianza. Por puro amor, sin necesidad suya ni mérito nuestro, nos creó; por puro amor, nos destinó a ser sus Hijos; por puro amor, tras el pecado, fue estableciendo distintas Alianzas en el Antiguo Testamento; por puro amor, viene el Mensajero de la Alianza Nueva que ya habían anunciado los profetas (Jer 31,31-34; Os 2,20-24; Ez 16,10).

Pero, si ya la habían anunciado los profetas, ¿a qué viene este Mensajero? ¿Reiterará sólo la promesa o anunciará su inminencia? ¿Será nada más anuncio o manifestará también las clausulas de esa Alianza? ¿Quién la concluirá? Él, además de Mensajero, es el Señor. ¿Qué nos dirán de todo esto los demás textos que ha seleccionado el libretista de Händel?

Dios ha tomado la iniciativa. Pero una Alianza es de dos. Quien no acoge su oferta, queda al margen de ella. El Mensajero nos la ofrece, pero no nos la impone.

.../...

2 comentarios:

  1. Es verdad que el contenido del blog del padre Alfonso es de una densidad y profundidad grandes.

    Cuando escribo me siento como si entrase por la noche, en un bosque silencioso, donde sabes y sientes que hay muchas criaturas que te observan, que te escuchan, que están ahí, pero no las ves, no sabes donde están ni como son.

    En fin, aqui sigo, haciendo cruir la ojarasca, con algo de miedo, nadie sabe quien puede saltar en la noche...y me lo paso guay, ..¡¡que estoy en un blog¡¡ que estoy en Internet¡¡

    ResponderEliminar

Os animo a enviar vuestros comentarios. Por favor, tened en cuenta que:

- El autor del blog se reserva el derecho de borrar total o parcialmente los comentarios que considere inaceptables, ya sea por no ajustarse al tema de la entrada publicada, por contravenir la Política de contenido de Blogger o por otros motivos.

- Si quieres incluir un enlace que contribuya a enriquecer el tema, es imprescindible que lo acompañe una breve descripción o resumen de su contenido.

- Se podrán bloquear todos los comentarios de un visitante que suplante a otra persona o reiteradamente infrinja las normas.

- Si se desea hacer un comentario sólo para el autor del blog y que no se publique, basta con indicarlo en el texto del mismo.

- Los comentarios no se publican automáticamente. El tiempo de demora no se puede predeterminar ya que en este blog siempre serán moderados previamente.

Quizás sea bueno que todos, antes de participar, consideraramos esto:

"Se ha de presuponer, que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve" (San Ignacio de Loyola).