Vamos a empezar una Semana Santa como no habíamos vivido nunca, una Semana Santa en que no será posible participar en celebraciones comunitarias en muchos países. Pero eso no quiere decir que no haya de ser una Semana Santa comunitaria. Como nos recuerda el Evangelio de la misa de hoy, Jesús murió «para reunir a los hijos de Dios dispersos» (Jn 11,52).
En medio del confinamiento en que tantos se ven forzados a vivir, tenemos unos medios técnicos que hace no muchos años eran incluso impensables. Tenemos muchas posibilidades para tener momentos comunitarios, una llamada que recibí ayer me lo hizo pensar. Además de las retransmisiones televisivas, podemos hacer más cosas.
Como estas propuestas, se pueden ocurrir otras muchas. ¿Por qué no ponernos de acuerdo con gente cercana, de la parroquia o del movimiento para hacer cosas juntos en la distancia? ¿Por qué no ir más allá de aquéllos con los que vivamos bajo el mismo techo? ¿Por qué no unir varias familias?
DOMINGO DE RAMOS: No vamos a poder aclamar a Jesús con unos ramos, pero podemos cantar desde casa un himno de alabanza. Ponte de acuerdo con alguien y, aunque cantéis mal y el miedo al ridículo sea enorme, hacedlo por teléfono juntos o con alguna aplicación que permita que varios lo hagáis al mismo tiempo. O, sin medios telemáticos, cada uno en su casa cantar.
JUEVES SANTO: No vamos a poder ir a adorar al Santísimo, pero, lo mismo que podemos hacer estos días la comunión espiritual, también podemos hacer adoración espiritual. Mira en tu ordenador dónde está el Sagrario más cercano a tu casa, ponte de acuerdo con alguien y a la hora a la que quedéis, arrodillaos orientados al Sagrario que esté más cerca de cada uno y estad un rato juntos adorando. Como es el día del amor fraterno, reza de manera especial por los que murieron, por los enfermos, por los que arriesgan su vida por otros, por lo que se están empobrecido seriamente, que son y serán muchos,...
VIERNES SANTO: ¿Qué tal un Via Crucis telemático entre varios? Ésta fue la propuesta que me hicieron por teléfono.
SÁBADO SANTO: No vamos a poder asistir a la más importante celebración del año litúrgico, la Vigilia Pascual. Ya que no podremos participar en su lucernario, podríamos, cuando ya sea de noche, encender una vela y ponerla en el alféizar de la ventana, una luz en la oscuridad que anuncie la resurrección del que es la Luz del mundo.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN: Aunque no puedas salir a la calle, aséate y vístete como si fueras de fiesta. Y, si tienes una campana o, si no, con una copa de cristal o algo con que se pueda hacer un hermoso sonido, no se trata de una cacerolada, abre la ventana a las 12:00 del medio día o a la hora a la que puedas unirte a la campana de una iglesia y anuncia con tu sonido que Jesús ha resucitado.
En cualquier caso, vive la Semana Santa lo mejor que sepas y puedas. Seguro que tienes ideas mejores. Cuídate y cuida a los de tu alrededor y no te olvides de ayudar y pedir por los que lo necesiten.
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"Se ha de presuponer, que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve" (San Ignacio de Loyola).