miércoles, 28 de enero de 2009
Un pastel envenenado
1 comentario:
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Quizás sea bueno que todos, antes de participar, consideraramos esto:
"Se ha de presuponer, que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve" (San Ignacio de Loyola).
Mirando a mi alrededor, encuentro a personas terriblemente débiles en sus emociones, que necesitan ayuda y al mismo tiempo muy soberbias que no la quieren recibir.
ResponderEliminarEncuentro a jovenes que sólo conocen cinco o seis palabras para expresar sus sentimientos.
Antes se reprimía el deseo, ahora se potencia, sin saber distinguir la diferencia entre los deseos y el deseo. ¿Cómo explicarles que la verdad del deseo no busca satisfacción sino plenitud?
La mayoría de los padres no educan a sus hijos, sólo les preocupa que estén a gusto.
Estamos dejando que nos roben a nuestros hijos.
Cuando despertemos espero que no sea demasiado tarde.