A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío: no que de yo defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados (Sal 25(24),1ss).
domingo, 28 de noviembre de 2010
Antífona de entrada A-I / Salmo 25(24),1ss
1 comentario:
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Quizás sea bueno que todos, antes de participar, consideraramos esto:
"Se ha de presuponer, que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve" (San Ignacio de Loyola).
He leído en varios sitios, algo que me ha hecho reflexionar de forma más profunda, al igual que su entrada de de hoy. Es Dios el que siempre viene en tu busca. Le amamos porque Él nos ama primero, como dice San Juan.
ResponderEliminarEs muy fácil caer en el voluntarismo, y muy liberador, cuando uno descubre esta realidad. ¡Dios nos ama primero, viene siempre a nuesttro encuentro!¡El tiene la iniciativa!
Abrazos