El próximo domingo, en el programa La noche de COPE, a las 5:30 se emitirá una pequeña entrevista en torno a El Mesías de Händel. Una audición cristiana. Como es una hora sólo apta para madrugadores... o trasnochadores, en el caso de países con horario similar al de España, cuando esté el podcast, pondré el enlace por si os interesa.
viernes, 8 de marzo de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
Disyunción de la metafísica
Ayer, en el seminario de análisis de textos de la Fundacion Zubiri, al tratar las páginas 355-361 de Inteligencia y Logos, expuse brevemente algo sobre lo que llevo pensando algún tiempo. La filosofia de Zubiri, aunque no llegara explícitamente a esta conclusión, invita a considerar que lo mas radical no sea lo mas universal, como se ha venido afirmando a lo largo de la historia de la filosofia. Lo mas radical sería la realidad y lo más universal el ser/actualidad; con todo el problema de la articulación de lo uno y lo otro. Desarrollar esto y sus implicaciones para la teología sería toda una filosofía. ¿No estaría ahí el drama último del pensamiento?
miércoles, 5 de diciembre de 2012
En tu cáliz
Todo en un Tú,
el tuyo,
y en Él, del mí
desposeído,
de ti anhelo.
[foto cortesía de una contertulia]
lunes, 5 de noviembre de 2012
Un libro sobre el Mesías de Händel
Como recordaréis los lectores del blog, hace ya algún tiempo, fuimos comentando el libreto del más famoso oratorio de Händel. He recogido aquellos comentarios, los he pulido un poco, añadido una introducción y finalmente ha sido publicado como libro.
Podéis echarle un vistazo en esta vista previa.
Hay versión de papel y también como libro electrónico.
viernes, 7 de septiembre de 2012
¿Narrando a Jesús?
[Copio el artículo que envié a Libertad Digital y que se hubiera publicado allí de no ser por las razones que ya expliqué]
Los
evangelios no son una biografía de Jesús, todo genero literario resultó
insuficiente y el nuevo que crearon los evangelistas empezó y terminó con
ellos. Sin embargo, pese a las limitaciones de la literatura para narrar a
Jesús, siempre ha habido intentos de escribir su vida. La más antigua y
posterior al Nuevo Testamento data del s. II, es el Diatéssaron de Taciano. Después de ella, el número es creciente y,
a la par, testigo de la sucesión de mentalidades, épocas, estilos, estéticas,
etc. La Vita Christi de Ludolfo de
Sajonia fue decisiva en la conversión de S. Ignacio de Loyola; Fr. Luis de
Granada, en ese siglo de oro, escribió la suya. Entre otras muchas, recordemos
también las de Lagrange, Grandmaisson, Papini, Mauriac y Fulton Sheen.
Sumándose
a ese largo elenco, del académico francés Max Gallo –probablemente más conocido
por algunos lectores por haber sido portavoz del tercer gobierno socialista de
Mauroy, tarea para la cual tuvo como jefe de gabinete a François Hollande–,
tenemos la reciente traducción española de su Jesús, el hombre que era Dios.
Para
la empresa, Gallo se sirve del recurso narrativo de comenzar el relato como si
fueran las memorias del centurión romano bajo cuyo mando fue ejecutado Jesús en
el Calvario. Su muerte, como relata el evangelio de S. Marcos, lo lleva a la
conversión y esto da pie para que se nos cuente toda la historia del Nazareno,
empezando por su resurrección y concluyendo la estructura circular del libro de
nuevo a los pies de la Cruz; a la primera persona autobiográfica del soldado,
sucede, tras las tentaciones de Jesús, la tercera y, con ella, un narrador
extradiegético.
El
lector, además de lo creado literariamente por el autor, encuentra también
pasajes evangélicos literales y paráfrasis de otros. Dada la generalizada
ignorancia en cuestiones bíblicas, hasta en las más elementales, hubiera sido
interesante que con algún recurso de edición se hubiera diferenciado lo propio
de Gallo de las fuentes que transcribe y éstas de las que parafrasea para
ayudar al lector a saber qué tiene entre manos. Y tampoco hubiera estado de más
que el editor hubiera incluido una nota en que se indicara si el autor traduce
directamente del griego al francés o qué traducción usa y si en la española se
vierten las citas evangélicas del francés o se usa alguna Biblia española, sea
o no nueva.
De
lo aportado por Gallo, junto a la idea literaria, selección y ordenación de
pasajes, tenemos también pequeños apuntes históricos y la interpretación de
Jesús que va entreverando y que no deja de ser a veces un tanto chocante. En la
antigüedad, el interés fundamental en Cristología, aunque no solamente, estuvo
en los problemas ontológicos, en el qué y el quién de Jesús. La modernidad, a
parte de la historicidad, ha gustado más de las relaciones entre lo divino y lo
humano y lo existencial en Jesús. Y nuestro autor, en este sentido, es
claramente un hombre del tiempo que le ha tocado vivir.
Sin
embargo, pese a lo interesante de los problemas subyacentes, las soluciones
resultan deficientes. Veamos sólo algunos ejemplos tal y como nos llegan en la
versión española. Por un lado, se afirma la resurrección de Jesús, ¿pero que se
entiende por ésta? En boca del evangelista S. Mateo, de su propia cosecha pone
M. Gallo estas palabras que tratan de orientar el camino de búsqueda del
centurión: «Ve donde el Señor te conduzca, a Nazaret o a Belén, busca su
huella, cada uno de sus pasos te acercará a él. Y cuando él lo decida, tú
sabrás, lo seguirás como yo lo sigo. Ha dejado de ser hombre, pero está en cada uno de nosotros»
(p. 59). Curiosa resurrección que consiste en que el hombre deje de serlo. Y
ese estar en cada uno, ¿es una presencia real o es mera impresión psicológica?:
«Jesús de Nazaret estaba vivo porque vivía en aquellos que se habían codeado
con él, lo habían amado, reconocido y seguido, u odiado y condenado» (p. 55).
Jesús
es hombre, pero se puede ser hombre, vivir la existencia humana de muchas
maneras. ¿Es hombre como lo somos los demás hombres, siendo tan hombre como
nosotros? Para nuestro autor, da la impresión de que ser hombre solamente se
puede ser de una determinada manera, como pecador (cf. 209 y 211), y así, tras
vencer Jesús las tentaciones del desierto, dice: «Resistió a Satán. / Se
convirtió» (p. 105). Y más adelante: «[…] él acaba de renacer por el bautismo y
el ayuno» (p. 110). De Jesús en Getsemaní dice: «Es un hombre débil y cobarde»
(p. 251). ¿Pero es lo mismo sentir miedo que ser cobarde?
En
la relación de la divinidad con la humanidad, tampoco sale muy bien parado el
hombre que parece, por algunas expresiones, una marioneta: «Sabe que es un
hombre llevado y dirigido por un espíritu. En él habla una voz que invade su
pecho, su boca, y brota por sus labios» (p. 105). Con ella tiene sus más y sus menos:
«Al principio, cuando estaba todavía reclinado entre los invitados a la boda,
la voz no había sido más que un murmullo que había querido ignorar» (p. 113). O
bien: «Tiene necesidad de estar solo con el fin de poder escuchar esta voz
interior que lo guía y sentir este aliento que lo levanta y lo impulsa. / Es
como un pozo o una fuente que se vacía y se seca si no se deja que el agua
vuelva a llenarla, pues solo llena se puede sacar de ella para calmar la sed,
para bautizar» (p. 130). Y: «La voz ha sembrado en él, y el aliento ha llenado
su pecho» (p. 143).
Lagrange
escribió: «La única Vida de Jesucristo que se puede escribir son sus
Evangelios: el ideal está en hacerlos comprender lo mejor posible». Creo que no
es éste el caso.
[La foto es gentileza de una lectora del blog]
sábado, 1 de septiembre de 2012
Adiós a Libertad Digital
El pasado 31 de julio el encargado de suplementos de Libertad Digital me comunicó que ya no se iba a publicar ninguno después de agosto, con lo cual, después de años, ya no serían necesarias mis colaboraciones. Así pues simplemente manifestar mi agradecimiento por la confianza que depositaron en mí todo este tiempo.
Si alguno tenéis interés en alguno o en todos los artículos allí publicados, de momento, los podéis encontrar AQUÍ.
domingo, 26 de agosto de 2012
El Ecce homo de Borja
Las vacaciones me ofrecen un pequeño paréntesis para una entradita en el blog y la voy a aprovechar para hacer un comentario sobre un suceso, la restauración de un fresco en Borja, creo que de todos conocido, por lo que no veo necesario resumirlo. No obstante, para el que no esté al tanto, puede ponerse al día AQUÍ. El acontecimiento tiene muchos perfiles en los que fijarse, me centrare brevemente en uno.
Todo el mundo tiene derecho a emitir su opinión, pero vivimos en el opinionismo. Todo el mundo tiene derecho a pintar, pero no todos están cualificados para llevar a cabo una restauración. Para esto no es suficiente la buena intención, se precisa competencia en la materia. Es necesario conocer los propios límites y saber dejar los pinceles en casa cuando sea menester.
Otro tanto ocurre con las opiniones. En los medios de comunicación, escuchamos todo tipo de memeces dichas campanudamente por presuntos entendidos en todas las materias, a cualquiera se le pone un micrófono en la calle para que opine sobre algo y son pocos los que prefieren declarar su incompetencia sobre el asunto de que se trate.
Esto ocurre también en las conversaciones privadas. En algunas materias, como es el caso de la teología, esto alcanza tonos dantescos. Cuando la ignorancia reclamaría la humildad de callar y preguntar a quien pueda ilustrarnos, se impone la soberbia de sostener contra viento y marea la propia opinión, que la mayoría de las veces suele ser una memez difícil de medir, pues para la categoría de herejía hace falta un cierto nivel.
¿Y qué decir de lo que uno puede encontrarse en internet? Es fácil que llame la atención lo del Ecce homo de Borja, pero lo grotesco en blogs y otro tipo de lugares de opinión digital es abundantísimo, tanto por la banda de estribor como por la de babor. Trantándose de cuestiones de fe, lo mejor sería que resplandeciera la humildad, que se trasluciera la sospecha de que uno se puede equivocar, que se sabe que en materia de fe hay palabras definitivas, las del magisterio y no las propias.
En el anuncio del evangelio, hay que proclamar el kerygma, no lo que a mí se me ocurra. En la catequesis, hay que transmitir la fe de la Iglesia. En la predicación, dar un paso atrás para que en primer lugar aparezca sólo el Evangelio. Y, en una conversación sobre cosas opinables, es necesario estar abierto a que me ilustren y enriquezcan, especialmente los de más madurez de fe y/o mejores conocimientos.
El opinionismo, en lo que a la fe se refiere, nos habla de falta de humildad ciertamente, pero también de las graves deficiencias que sufrimos en la iniciación cristiana. El mundo se nos cuela por muchas grietas y una de ellas es ésta.
Y, como esto es una opinión, estoy abierto a quien me muestre algo mejor.
[La foto es gentileza de una contertulia del blog]
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