viernes, 21 de octubre de 2011

Atención obediencial (RB Pról. 8-13) – II

En la medida que no endurecemos  el corazón por la soberbia de dejar que nuestra vida sea guiada por los fines que sólo desde nosotros mismos nos hayamos dado, en cuanto que en la humildad permanecemos en el corazón que se deja afectar únicamente por el bien divino que hacia sí lo atrae, entonces no solamente tenemos la perceptividad de la fe, sino que la tenemos en disposición para percibir. Tenemos oídos para oír.

¿Pero de qué nos serviría tener un oído alerta si nadie nos hablara? Si Dios nos da la fe, es para que conozcamos la intimidad divina que nos desvela, la misericordia con la que quiere enriquecernos. Si nos dota de gracia suficiente para crecer en la humildad de la purificación del corazón, es porque quiere divinizarnos con su autocomunicación. Pero ello no quiere decir que se nos haya de dar conforme a nuestras expectativas. Los silencios, tan atormentantes a veces, son parte de su inconmensurable pedagogía, no lo es solamente la aliviante saturación de su presencia, la claridad de su intangible tacto.

Y el Espíritu dice: «Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor del Señor». En la atención del humilde corazón dispuesto, se escucha una llamada en que queda afirmada la filiación y con ella la fraternidad: «hijos». Ser llamado hijo con otros hijos, es ser llamado hermano de los hermanos en la Iglesia. Una llamada a acercarse, a caminar hacia Él, para escuchar. El que ha escuchado es llamado a irse sumergiendo en una creciente escucha, a entrar en la pedagogía divina, a dejarse instruir por el Espíritu.

El maestro-padre, S. Benito, se muestra verdadero maestro pues encamina hacia el auténtico, el divino Espíritu. Y Él es quien nos enseña dónde está el verdadero temor del Señor. Porque éste es comienzo de la sabiduría, mas ésta se encuentra en el amor. El temor divino del cual partió el lector-oyente está llamado a culminar en el amor.

3 comentarios:

Mónica dijo...

esto me recuerda a un chiste sobre el amor , el perdón , la política , y como la verdad siempre triunfa:

Al Padre Pascual le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia. Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso.



Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras él mismo para llenar el tiempo:



- 'Mi primera impresión de la Parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que les había robado dinero a sus padres, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que le había trasmitido una enfermedad venérea a su propia hermana.

Me quedé asombrado, escandalizado y asustadísimo... Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más a la gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio'.



Justamente en este momento llegó el político, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:



- 'Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el Padre a nuestra Parroquia... de hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él...'

MORALEJA:

Mónica dijo...

otro sacerdote me contó que cuando San Benito pasaba por un pueblo , las mujeres escondían a los hombres - los secuestraban, mas bien - porque tenía fama el santo de llevarse tras de sí a todo varón con el que cruzaba dos palabras y claro ....¡no podía ser!
Moraleja ....
San Benito, San Benito danos un empujoncito ...en esto de la fe

Mrswells dijo...

Me gusta el texto, hay que pedir a Dios que nos de la sabiduria de discernir lo que El quiere que hagamos en esta vida de lo que unicamente nosotros hemos dispuesto..
A mi me ha recordado a las palabras de Newman: un paso es suficiente para mi, no pido ver el paisaje completo (de adonde Dios nos lleva).

Cuando nos movemos en la vida y tenemos una inclinacion nos cuesta ver de dónde viene y si verdaderamente viene de Dios e ignorarla seria no tener oidos sino al contrario...Quiza desanimarse con no saber la respuest o creer saberla es en si sobervia ya,

Paso a paso