sábado, 4 de junio de 2011

Antífona de entrada DP-VII / Sal 27 (26),7-9

Escúchame, Señor, que te llamo. Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro". Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro (Sal 27,7-9). Aleluya.
Acudir a la celebración eucarística es respuesta a una llamada interna, profunda, del mismo Dios. El hombre es libre; frente a las realidades materiales tiene total sustantividad y no es un simple individuo, es persona. Está suelto de todo. Pero esa libertad, que hace que no esté sumergido en la determinación de la concatenación causal del ámbito de la naturaleza, no significa que sea absoluto y trascienda toda otra realidad. Los seres libres tienen una forma de relacionarse con las otras realidades, en vez de determinación, lo suyo es la obediencia.

Esto es así incluso respecto a las realidades con las que no puede haber reciprocidad. La creación material pone en juego nuestra respuesta libre y, por inferior que sea respecto al hombre, en ella hay verdad, bondad y belleza. La creación material es signo y vestigio divino, vehicula de distintas maneras la Verdad, Bondad y Belleza de Dios. Por ello, siempre nuestras decisiones son respuesta a una palabra que demanda obediencia.

Pero Dios lo trasciende todo, es absoluto, no es mundano; su santidad lo sitúa más allá de cualquier respectividad a las criaturas. Y, sin embargo, es el más cercano. Su voz llama desde lo más íntimo de nuestra intimidad a buscar su rostro, a que lo busque en la Eucaristía.

Esa su santidad hace que nuestra obediencia en búsqueda de su rostro, que es el de Cristo, sea a la par súplica, oración. La manifestación de su semblante es siempre un don absoluto. La libertad de Dios está más allá de cualquier comprensión que de ella tengamos, tanto más cuanto mayor es su amor.

Por gracia lo buscaré, purificaré mi corazón, abriré cuanto pueda los ojos de la fe,... nada de ello arrebatará el brillo de su ardiente faz. Ante su poder soberano, la obediencia se hace esperanzada mendicidad.

[El séptimo de los domingos del tiempo pascual no se celebra en España, sin embargo, pese a que la liturgia sea la de la Solemnidad de la Ascensión del Señor, me ha parecido, por la riqueza que suponen, comentar las antífonas de ese domingo. Las de la Ascensión las podéis encontrar comentadas una aquí y la otra acá]

1 comentario:

Mrswells dijo...

Newman llamaba a esa Voz que llama a ser obedecida la Lenguas nativa de Dios, la conciencia.

". Sabeis que hay instintos sutiles en los animales inferiores por los cuales son capaces de notar la presencia de cosas que los humanos no pueden discernir, como cambios atmosfericos, movimientos de la tierra o a sus enemigos naturales, aunque no los estén viendo; y nos parece que su inquietud o el miedo que exhiben es una prueba de que hay algo cerca de ellos que es el objeto de ese sentimientop y es evidencia de su resalidad. Bueno, de esa misma forma ESE estar continuamente en vela esperando a Cristo, que profetas, apostoles y la Iglesiahan construida sobre ellos, lleva manifestando generación tras generación, demuestra que el Objeto NO es un suegno o una fantasia, sino que EXISTE realmente: en otras palabras: que El todavia Vive, el que vino a la Tierra, murio desaparecio y dijo que volvería.

Siglos antes de venir al mundo, profeta tras profeta se suba a la torre más alta a atisvarlo en la noche alerta a cualquier amago de amanecer...De momento no lo vemos pero aparecerá, no fallará si se retrasa, esperemos .."
John henry Newman