miércoles, 8 de diciembre de 2010

Antífona de entrada. Solemnidad de la Inmaculada Concepción / Is 61,10

Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas (Is 61,10).
El texto de Isaías habla de la nueva Jerusalén. El contexto celebrativo, como si de un clima apropiado fuera, hace que, de este versículo, se desprenda una riqueza de significados, como un capullo que en flor se abriera regalando, en la hermosura de colores y perfumes, gran belleza.

En la visión de una ciudad reconstruida y llena de gozo por el resplandor recobrado, se vehicula la promesa de un futuro aún más grandioso. Una virgen, toda pureza, revestida de santidad, es ciudad en que se encuentra el templo de su seno, en el que está presente la gloria de Dios, el Hijo eterno del Padre que se ha hecho hombre.

La Iglesia es ciudad, en cuyas piedras doradas por el Sol de justicia, que es Cristo, refleja a todo el mundo la Luz divina. Desbordada del gozo de la victoria de su Señor, de la que viven sus hijos, en plenitud en el cielo, en vía de purgación o en el combate de los peregrinos, la Iglesia la celebra en la Eucaristía y anuncia a los hombres el triunfo de la resurrección, para que ellos también participen de la vida eterna. Ciudad que es lugar de encuentro con Dios.

Y la asamblea reunida, para celebrar el triunfo del sacrificio de la Cruz, está con la Virgen y con toda la Iglesia llena de gozo. Sobre el traje de la humildad y el manto de la vida divina, sus hijos son también adornados con las joyas de las más preciosas virtudes. Quienes están vestidos con el traje de fiesta pueden sentarse a la mesa. Los que no, encuentran la pulcritud en la penitencia sacramental. Y esta asamblea y la Iglesia vive en esperanza.
Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque lo de antes ha pasado" (Ap 21, 2ss).

[Un comentario a la antífona de comunión de esta solemnidad lo encontráis aquí. En un piso de la torre de la izquierda hay una capilla, en la capilla hay un sagrario y junto al sagrario una luz verde día y noche encendida]

3 comentarios:

nerea dijo...

En un piso de la torre de la izquierda hay una capilla, en la capilla hay un sagrario y junto al sagrario una luz verde día y noche encendida
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Y... En el centro de su corazón está el sagrario, y tiene la luz encendida día y noche.

Gracias por este post

mrswells dijo...

La Iglesia es ciudad, en cuyas piedras doradas por el Sol de justicia, que es Cristo, refleja a todo el mundo la Luz divina

Jesus dijo: Sois la Luz del mundo. Supongo que a los que se lo dijo eran todos judios. A los Judios Dios les habia prometido este Rey y Ahora los hay que no encuentran ninguna contradiccion en ser judios y cristianos. Pero cada uno de nosostros somos como ese pueblo, cada uno hemos sido llamados un dia a dar la luz a los demas y a vivir para los demas y no para nosotros mismos y, como hizo el pueblo judio, no lo hemos hecho, seguimos viviendo solo para nosotros. Solo a traves de una perosna en el mundo esto puede cambiar, solo uno tiene esa mission de ser la Luz. la iglesia solo puede tener la luz de las naciones si lo tiene a El y El nos ha ensegnado a ofrecerle al Padre a El mismo para nuestra salvacion.

Aun hay muchos judios que no creyeron en el, cristianos que han pido pero no han conocido la Luz y otros que aun no han oido hablar de El. Ese es como elvelo que dice Isaias que nos cubre y que Dios levantara..tambien se parece mucho al velo de las novias

Alfonso Gª. Nuño dijo...

La forma en que es compatible ser judío y cristiano es cómo lo fueron S. Pedro, S. Pablo, S. Juan, etc.
En lo del velo me imagino que te referirás a Is 25,7. Seguramente, por el contexto (v.8), es un velo de luto, de tristeza (cf. 2Sam 15,30; 19,5; Jer 14,3s; Est 6,12). Así queda explicitado en la versión litúrgica inglesa: "He will remove the mourning veil covering all peoples"; y en la francesa: "Il enlèvera le voile de deuil qui enveloppait tous les peuples". La muerte del alma, que es el pecado, nos impide ver. Necesitamos que nos des-velen para ver. El sacramento de la penitencia es des-velador.