lunes, 23 de febrero de 2009

Antífona de comunión TO-VII.1 / Salmo 9,2s


Proclamo todas tus maravillas, me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu nombre, ¡oh Altísimo! (Sal 9,2s).
Esta antífona es el comienzo de un Salmo de acción de gracias. Estos dos versículos sitúan a los fieles, al encaminarse a recibir la comunión, en un clima de gozo, alabanza y agradecimiento..

La acción de gracias y la alabanza son el final de algo. El agradecimiento es consecuencia de un don recibido, la alabanza proclama la grandeza de Dios contemplada. El salmista, desbordado de alegría, prorrumpe en un cántico jubiloso porque Dios como Juez supremo le ha hecho justicia frente a sus enemigos. Este motivo del salmo nos habla también a nosotros de la Eucaristía.

Ésta es el memorial del misterio pascual de Cristo. En su muerte y resurrección, Dios ha dictado sentencia frente a nuestros enemigos: el mal, el pecado y la muerte. Ésta es la gran maravilla de Dios, de la cual somos testigos y beneficiarios. Como el salmista, no sabemos de ello como espectadores ajenos al acontecimiento, sino que sabemos de ello por ser beneficiarios. Un día más nos acercamos a comulgar, a hacernos partícipes de esa maravilla divina.

Con el salmista, el don recibido nos mueve en una triple dirección. Nuestra vida se llena de gozo y alegría porque estamos con Dios, porque en la Eucaristía no solamente somos librados de nuestros enemigos, sino que nos brinda el estar con Él; de esto era de lo que nos privaban los adversarios. Ahora podemos estar con Él y, por ello, estamos llenos de júbilo, porque la felicidad solamente la tenemos estando en comunión con Dios.

El bien recibido nos desborda en tal manera que no podemos por menos que proclamarlo a los cuatro vientos. Quien está con Dios, desea que todos estén con Él y, por eso, proclama que ha sido privado del mal y que ha recibido el bien, que es Dios mismo.

Esta alegría y esta alabanza toman una forma: el canto. Cuando el hombre siente la necesidad de manifestar lo que le desborda y sobrepasa, lo que es inefable, echa mano de todos los recursos. Aquí cantar es contar lo inenarrable.

1 comentario:

Mónica dijo...

La verdad es que ante tanta adversidad y hostilidad como encuentro alrededor , me resulta difícil pensar en la alegría , creo que no siempre el que es infeliz lo es por propia voluntad , pero me alegra leer esta antífona o canto entusiasmado