jueves, 26 de febrero de 2009

El Mesías de Händel XXXVII


[<—El Mesías de Händel I—]

Saltando unos pocos versículos, el libretista de Händel, nos ofrece un último fragmento de Isaías que será, por un lado, culminación de lo hasta aquí cantado y, por otro, paso para entrar en el NT. Este crucial momento de la composición queda subrayado tanto por el júbilo como porque es el coro quien lo ejecuta.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva al hombro el principado y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz (Is 9,5)
Is 7,14 era un anuncio mirando al futuro; ahora estamos en el presente. El reino del norte, tras la conquista asiria, era un pueblo que caminaba en tinieblas e imagen de la humanidad errante en la oscuridad del pecado lejos del Paraíso. La luz que se les anunciaba era un niño-rey. Pero la profecía, en sí misma, ya sobrepasa cualquier espectativa humana. 

El profeta habla como algo ya realizado, aunque, en aquel momento, no hubiera visos ni de que eso fuera a pasar en un futuro inmediato. Tal es la realidad de la Palabra de Dios, tal su fidelidad; una promesa suya tiene más presente que cualquiera de las obras de nuestras manos.

La luz que brilla en las tinieblas es un niño, es carne; la aurora es un parto. María no da a luz un niño, sino que lo da a tinieblas, pone a la Luz en medio de la oscuridad. Este niño nos nace, se nos da. Es un don de Dios; Él, por medio de la Virgen, se nos da.

Este niño es rey desde el primer momento, "lleva al hombre el principado", y tiene cuatro nombre, que hacen referencia a sendas funciones palaciegas. Pero además cada uno de ellos es adjetivado de modo que queda trascendido más allá de lo humano.

Su antepasado Salomón es recordado como sabio. Este niño es más que alguien dotado de las virtudes de un consejero, su palabra es una maravilla divina; con Él nos viene la Palabra que rige nuestra vida.

Su antepasado David es recordado como un gran soldado. En este niño es Dios mismo quien sale al campo de batalla a guerrear contra nuestros enemigos; en Él encontramos la victoria.

Abraham y todos los patriarcas son los padres del pueblo elegido. Este niño va a engendrar un nuevo pueblo sin el límite de la mediación de las generaciones, perpetuamente es Él quien lo realiza; de Él nos viene la vida y es Él por siempre nuestra cabeza.

Melquisedek era el rey de Salem. Este niño, que es el Sumo y Eterno Sacerdote, con su sacrificio trae la paz; en Él somos reconciliados con Dios, en Él lo que quedó quebrado por el pecado encuentra la comunión.

[continuará]

2 comentarios:

Mónica dijo...

no sé por qué me recuerda esto a una noticia que he oído sobre un chico de trece años que ha sido padre en el Reino Unido y ¡su cara parece de un niño de ocho años! y me recuerda a la historia de Dios por la inocente mirada del crío que sostiene entre sus brazos , y porque el padre- que es otro niño de corazón - , el padre orgulloso dice querer dedicar todos su afán en cuidar a este bebé .. aunque dice ser pobre y no tener ni siquiera paga acepta su paternidad con un orgullo ejemplar para todos los que no dan siempre la cara ... él sale con su niña en todas las revistas , qué inocente
Todo niño que se nos dá es de Dios , nacido o no nacido aún debería ser bien acogido sano y salvo

zaqueo dijo...

Me da grima esta historia. Si él tiene 13 años ¿cuántos tiene la madre?
Dice querer dedicar todo su afan en cuidar a ese bebe. ¿Cómo va a poder cuidar de su bebe si no sabe cuidar de si mismo? Me da la sensación de que cree que su bebe es como un cachorrito con el que puedes jugar un rato y ....
¿Y los padres de este niño?¿Donde están los padres?