lunes, 22 de noviembre de 2010

Antífona de entrada TO-XXXIV / Salmo 85(84),9

Dios anuncia la paz a su pueblo, y a sus amigos; y a los que se convierten de corazón (Sal 85(84),9).
Para los que están en la paz de Dios, el memorial del misterio pascual es anuncio de paz. Mas si ya están en ella, ¿por qué un nuevo anuncio? Quien está en gracia está en la paz de Dios, quien estaba en enemistad con el Señor ha sido reconciliado con Él, en virtud del sacrificio que se actualiza en la misa. Pero estamos llamados a una mayor unión. La Eucaristía es una continua llamada a que lo que ha empezado llegue a su culminación.

Pero no es solamente una atracción de quien quiere que nos entreguemos a Él totalmente en esta vida, una invitación, que quede ceñida al momento presente. Por perfecta que sea nuestra unión en la tierra, aun llegando, por fidelidad a la gracia, al matrimonio místico, no es suficiente para saciar el apetito de divinidad que tenemos los hombres; y no solamente por la limitación que el mundo presente imprime a todo, sino porque hasta eso podríamos perder, también podríamos decir no a Dios, como Adán en el Paraíso. La Eucaristía es una llamada a la esperanza en una paz mayor, a la paz celestial de la unión definitiva y eterna con Dios.

¿Y cómo tener paz, cómo vivir sin inquietud, cuando tantos aún no viven en la paz de Dios? La comunión que nace de la Cruz de Cristo, el amor mutuo entre los hermanos, la asamblea en torno al altar,... todo ello es una invitación a los que están lejos para que estén cerca. La paz que se refleja en el amor a los enemigos, en el anuncio del Evangelio, en las obras de misericordia o en la vida fraterna, que hace perceptible la gloria del Resucitado, es voz que les dice: «¡Reconciliaos con Dios!» (2Cor 5,20).

3 comentarios:

Mónica dijo...

pero hay que buscar a la persona adecuada pra reconciliarnos con ella , esa persona a la que herimos de muerte y cómo encontrarla sino en los demás .
La paz de Dios no es fácil de alcanzar , los que la tienen creen que lo es pero para el que vive en tinieblas pues es un ideal inalcanzable .
Ahora bien , las personas que viven alejada de Dios , públicamente alejadas de Dios tienen el don de poder convertirse y Amar más porque se les ha perdonado más , como la mujer que secó con sus lágrimas los pies de Jesús

Alfonso Gª. Nuño dijo...

En la absolución de los pecados tiene un lugar importante la PAZ:

«Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz.
Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO + Y DEL ESPÍRITU SANTO».

Sobre el paso de la pecadora, meditó mucho Sta. Teresita, pues nunca había cometido pecado mortal; la conclusión a la que llegó es muy interesante. De manera más acusada lo encontramos en la Virgen. María ni tuvo pecado original ni personal y ama más porque a ella se le ha perdonado más, pues en previsión de los méritos de su Hijo fue concebida sin pecado original.

Y ahora volviendo a cada uno y dejando a un lado a la Virgen, que es caso aparte: ¿Quién puede saber si a él Dios le ha perdonado más o menos que a otro? Eso dejémoselo a Dios. Vivamos sabiendo que Él nos da lo que necesitamos para cumplir su voluntad y ésta es amarle a Él sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Mónica dijo...

Bueno solo digo lo que Jesús dijo ...no estoy compitiendo ni nada