viernes, 12 de marzo de 2010

Un réquiem alemán I


Los acontecimientos en torno a la llamada ley del aborto y ella misma, confieso que me han afectado profundamente. En medio de este tormento de la cultura de la muerte, me puse a escuchar la obra de J. Brahms (1833-1897) Ein deutsches Requiem que da título a esta entrada; concretamente una versión en la que Ph. Herreweghe dirige la Orchestre des Champs Élysées, La Chapelle Royale, Collegium Vocale y a Ch. Oelze (soprano) y a G. Finley (barítono).

Estamos ante una composición netamente romántica con alguna peculiaridad que la hace singular. Se trata de música religiosa, pero no litúrgica. Hay obras aparentemente litúrgicas ya que musicalizan elementos de alguna celebración, pero que en realidad no lo son, pues no tienen propiamente carácter celebrativo, pues no están al servicio ni de la Palabra ni de la oración, sino que están compuestas para amenizar o hacer agradable una celebración en la que los participantes pasan a ser espectadores pasivos. La obra de Brahms es abiertamente no-litúrgica, pues no musicaliza los textos latinos de la antigua misa de réquiem. Así pues tenemos un réquiem que propiamente no lo es y sumamente personal, pues tanto la música como el libreto son del mismo autor.

Pero es música religiosa. Brahms escogió y ordenó él mismo unos pocos textos bíblicos, desde su traducción luterana, a partir de los cuales realiza una meditación sonora sobre la muerte que, por su contenido textual, puede ser escuchada como una meditación cristiana. Si bien explícitamente falte lo fundamental, como le señaló al propio Brahms el director Reinthaler: "Pero falta lo central en torno a lo cual, en la conciencia hcristiana, gira todo, que es la muerte redentora del Señor. Pablo dice: 'Si Cristo no ha resucitado, entonces vuestra fe es vana'".

Pero este silencio -ni Jesús ni Cristo son mentados- acaso lo haga brillar por su ausencia y despierte el anhelo de Él. ¿Estamos ante la luz sonora de un atardecer o será la de un amanecer? Por otra parte, me parece muy apropiado para nuestro tiempo. Vivimos en medio de una cultura que es como una ulcera que se auto-devora y en la que el rostro de Cristo está en penumbra. ¿Es la del Sol que muere en el ocaso o la del que se anuncia en Levante?

Supongo que ya os imagináis, tras haber leído pacientemente los comentarios a El Mesías de Händel, lo que voy a hacer a continuación. Sí, no os habéis equivocado. Mientras lo escuchaba en ese clima de dolor que os comentaba, me vino el irlo encentando y dando como pan para vosotros. No me fijaré directamente en la música, aunque no la ignoraré; lo importante serán los pasajes bíblicos, sin un plan fijo pensado de antemano, sino, como D. Quijote, saliendo a la aventura de lo que nos encontremos por el camino.

Dos posibilidades se abren ante nosotros: bien la tarea del arqueólogo bien la del recreador. Esto es, intentar decir lo que le decía o creía el compositor que él decía o, por el contrario, centrarse en lo que está diciendo. Optaré por la segunda posibilidad. Una obra de arte cuanto más lo es más riqueza abre, más posibilidades ofrece allende su actualidad. Si además lo que tenemos entre manos es un libreto a base de una ordenada selección de textos bíblicos, con más razón, pues la de Dios es palabra viva y creadora.
Lo que no se puede es construir sin realizar. De aquí la inevitable consecuencia de que lo real, cuando está postuladamente realizado, a pesar de estarlo según conceptos o fictos o perceptos determinados, sin embargo una vez realizado tenga (...) más notas propias que las que están incluidas formalmente en los conceptos, en los fictos y en los perceptos (X. Zubiri).
Escuchemos Un réquiem alemán como quien oye desperezarse el campo al amanecer.

5 comentarios:

Angelo dijo...

Por el título no la conozco, así que me veo en la obligación de escucharla. Con su explicación aumenta el deseo de hacerlo. Gracias.

Rocky Marciano dijo...

En el comentario anterior, se me olvidó aclarar que la grabación, del Holden Consort dirigido por Paul Mattal, está bajo la licencia Creative Commons: Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported.

O sea, que se puede usar sin ánimo de lucro, pero dando crédito a los autores.

Alfonso Gª. Nuño dijo...

Muchas gracias, Rocky. Y bueno, ya sabéis los demás dónde oír la obra.

una madre agradecida dijo...

D. Alfonso, que preciosa elección, Dios le bendiga.
Rocky, gracias a tus enlaces estoy disfrutando de lo lindo mientras preparo la comida.

carla dijo...

Me extraña mucho que no haya ningún jurista o comentarista que escriba un buen artículo desenmascarando la ley del aborto. Es bastante sencillo. Comparando por ejemplo la legislación alemana y la francesa se ve que es una mentira clara la de que nos adecuamos a nuestro entorno. Y además, en ningún país se introduce el aborto en un marco de educación sexual de manera que se pueda justificar con mil resoluciones superficiales de la ONU etc., etc. Ningún país trata tamaña cuestión evitando su problemática ética y ningún país cede soberanía moral en este terreno, como lo hacen ZP & Co. con el nuestro.