jueves, 26 de marzo de 2009

V - El Cireneo carga con la Cruz. Gálatas 6,1ss.14

Hermanos, incluso si a alguno se le cogiera en algún desliz, vosotros, los hombres de espíritu, recuperad a ese tal con mucha suavidad; estando tú sobre aviso, no vayas a ser tentado también tú. Arrimad todos el hombro a las cargas de los otros, que con eso cumpliréis la Ley de Cristo. Por supuesto, si alguno se figura ser algo, cuando es nada, él mismo se engaña. [...] Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo (Gal 6,1ss.14).
Jesús carga sobre su cuerpo la Cruz. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y tiene que cargar con la Cruz. Y cada uno de nosotros, como miembros de ese Cuerpo, tiene que hacerlo también.

Para S. Pablo, esto no es algo abstracto o genérico, sino muy concreto. La vida cristiana lo es en comunidad con otros discípulos. Los miembros del Cuerpo de Cristo no están simplemente unidos individualmente cada uno a la Cabeza, sino que lo están también entre sí; entre unos y otros hay -tendría que haber- relaciones recíprocas.

El Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, da perceptibilidad, en medio de nuestro mundo, del misterio pascual del Señor, de su Cruz y Resurrección. Este Cuerpo está lacerado por los pecados de sus miembros y mutuamente tenemos que llevar las cargas de los demás, no forzados como el Cireneo (cf. Mc 15,21), sino a imitación de Cristo Jesús. Así cumplimos su Ley: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros igual que yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros" (Jn 13,34s). Para Cristo, amar es cargar amorosamente con nuestros pecados.

Estar preocupados de la salud espiritual de los otros miembros del Cuerpo, cargar mutuamente con el pecado de los demás, para conducir al otro, con suavidad, a la salvación. Todo ello con humildad, sabiendo que todos somos pecadores y podemos caer.

Y, como S. Pablo, poniendo nuestra gloria en el Señor, para que así se manifieste a todos, en su Cuerpo, la gloria de su Resurrección. En su Cruz vivir crucificados; por ella, ser salvados, vivir la vida de los hijos de Dios. Y que sea en ella donde encuentre la muerte el mundo de valores configurado a espaldas de Dios.

Los hombres de nuestro tiempo, los de cada época, necesitan el anuncio de la Resurrección de Cristo. Por ello, necesitan que nosotros vivamos así, que sea perceptible para ellos, en la vida eclesial, el misterio pascual del Señor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

(Mc 15,21) "... le obligaron a llevar la cruz de Jesús."

Que contrario es a mi naturaleza llevar la cruz y morir crucificado.

Jesús regala a sus más íntimos amigos su mayor tesoro la cruz. Sólo alli clavado me pareceré a Él de tal manera que seré "otro" Él.
Y luego RESUCITARÉ ...

Enséñame, ayúdame a descubrir ese inmenso tesoro...

MJ dijo...

Si, pero tambien creo que hay gente que por obligacion hace lo que otros no hacen por misericordia, y tanbien es valido. El cirineop lo hizo por obligacion porque nadie mas por misericordia se ofrecio a hacerlo.
A veces me pregunto que diferencia hay entre una persona que se despierta por la magnana pensando en todo lo que tiene que hacer y otra que se despierta pensando que es lo que puede hacer...

En cuanto a ayudar caritativamente a otro a cargar con sus pecados..el ofrecimiento de nuestra amistad puede ya ser una forma de arrimar el hombro..si hubiese una obligacion por ley de visitar a presos de la carcel para oir lo que nos pueden ensegnar..en vez de comodamente pagar una multa de trafico, por ejemplo,
si se 'obligara' a las madres a tener los hijos que han encargado previamente..ellas lo agradecerian

Giocondo dijo...

la soledad es una cruz muy grande de los que no han sido aceptados por ninguna comunidad cristiana o no cristiana , si aparece alguien cerca del que está solo este sólo puede ofrecer una cruz que cargar , muchos por ello huyen de su lado y otros están obligados (por la pena por la caridad , por la autoridad ) a hacer comapañía a este príncipe en su soledad.
la verdadera humildad de Cristo es dejarse ayudar aún a la fuerza o de mala gana en su debilidad está la sabiduría de Dios que no hizo de su hijo un super héroe que puede con todo él sólo , sino que nos necesita para así descubrir que somos nosotros los que necesitamos su dulce compañía, porque lejos de su camino está ... la soledad

zaqueo dijo...

Mónica:
Todos estamos solos. El hombre nace solo, muere solo, aunque esté llamado a vivir en sociedad.
Creo que esa soledad de que hablas es un don precioso. Compartir la soledad de Jesús, ¿no crees que se sentía incomprendido? Su propia familia pensaba que estaba loco.

Él se hace mendigo para luego colmarnos, recuerda a la samaritana, le pide que le de de beber para luego .... lo mismo con mi tocayo Zaqueo, le pide que le invite a comer para luego ....

Creo que hay dos tipos de soledad. La de los que no han sido aceptados por ninguna comunidad y la soledad de Cristo.
Tu escribes que "lejos de su camino está... la soledad". Creo que el camino de Cristo es SOLEDAD; en Él se unen las dos soledades. La de no ser aceptado por su comunidad, (amigos, lo que se dice amigos tuvo muy pocos), más la otra profunda soledad de sentirse abandonado del Padre con el que vivía en continua comunión.

La fe me dice que no estoy solo.
Dios ha venido para vivir con nosotros, en nosotros.
Bendita soledad que me acerca a Jesús en el desierto...
en Getsemaní, en la cruz.