martes, 12 de mayo de 2009

Anticoncebidos

¿Cuál es el estado de la nación? No es necesario atender al debate que, sobre él se está desarrollando en el congreso español. Bastaría con prestar atención al anuncio de la ministra de "Sanidad", hecho ayer, para percatarse de dónde estamos. A partir del mes de agosto y dentro de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva, se venderá sin necesidad de receta médica y sin límite de edad la píldora abortiva del día después. Sí, contrariamente a lo que apresuradamente haya dicho el diario El País, es abortiva. Y, en contra de lo que diga la ministra, no es un método anticonceptivo, sino anticoncebido.

Lo de la estrategia de salud, lo será nada más en algunos aspectos fisiológicos y no precisamente para el embrión. Lo de sexual, en realidad, se queda en genital, porque la sexualidad es algo que abarca todas las dimensiones de la persona. Y lo de reproductiva, se reducirá seguramente a productiva de beneficios y no pequeños para algunas industrias , empresas... y particulares.

Como hay que vender la medida como algo benéfico, la ministra T.J. dijo que era para evitar embarazos no deseados y reducir el número de abortos. Los embarazos no se evitarán, sino que se impedirá que lleguen a término, y los abortos tampoco se reducirán, serán más baratos y sin efusión de sangre.

Sin querer ser agorero, me atrevo a augurar que los embarazos no deseados, aunque de ellos no haya constancia, y los abortos, aunque no aparezcan en estadísticas, aumentarán. La razón es muy sencilla, todas estas políticas van en la misma dirección y unas refuerzan a otras. Lo que se va a fomentar es la irresponsabilidad y la animalización de las personas y de la sociedad.

¿Cuál es el estado de la nación? Cada vez queda menos. Lo que hay es turba, masa. Alguno podrá aducir que son temas complejos y que para comprenderlos hace falta una preparación especial. No creo que mayor que para hacer la declaración de la renta, manejar una vídeo-consola o leer el manual de un lavavajillas; es más cómoda la pereza mental. Una sociedad instalada en la delegación de todo, especialmente de la responsabilidad, es una sociedad que se está suicidando como tal.

Sin esperanza viva en la vida eterna, nos hemos instalado en un materialismo atroz. Todas las desgracias que nos puedan ocurrir no serán casuales y frente a las que lo sean, vamos a ir careciendo de suficientes resortes morales e intelectuales para afrontarlas. ¿Tendremos todavía capacidad de reacción? Creo que podemos ofrecer mucho y lo mejor, por ser lo más radical, es el anuncio de la resurrección.

3 comentarios:

Giocondo dijo...

como ves no tenemos capacidad de reacción , respondiendo a tu pregunta , y siguiendo con el temita la sociedad se ha suicidado , digamos que está en el aire después de haberse lanzado al vacio , Dios puede todo lo que quiere ,dijiste un día, pero se necesitan cientos de santos para salvar esta situación , hemos tirado a Dios por el balcón .
Tu dices que a partir de ahora serán más los embarazos no deseados , yo te digo y los deseados pareceran no serlo , y toda madre será percibida como una antisistema , una enemiga que pudiendo evitar el embarazo ...lo ha deseado .
La mujer , siempre víctima y para siempre pero tachada por todos de victimista ... la frase ahora será : "pero mujer si lo podías haber evitado" , mayor y mayor violencia de estado contra ellas
En nuestras mentes enfermas, Las madres que quieran serlo han tomado ahora una decisión , por no tomar la otra , la fácil , anda y que eduquen ellas a sus hijos anda y que carguen con la cruz que han querido .....lo que se habia ganado con CRisto , se ha venido abajo al mirar a la mujer preñada , su naturaleza preciosa queda hoy en entredicho ahora es del todo una decisión . oiga usted se quedó embarazada porque quiso
Hoy un niño de doce años me ha dicho , que necesita una vagina ...eso ha dicho una vagina ...solo ha mencionado los genitales de la chica a la que le gustaría cortejar ...me he echado a llorar porque soy mujer y lo de Chile se va a quedar corto


TENGO MIEDO , PÁNICO ...ME ESCUCHAN

Alfonso Gª. Nuño dijo...

Es triste y doloroso; tienes mucha razón en tu comentario, pero no tengas miedo.

zaqueo dijo...

Cada vez es mayor el número de adolescentes envejecidos prematuramente. A veces se dan cuenta de que les han engañado o se han dejado engañar. Buscan sentido a su vida y no tienen a nadie a su lado que les oriente.
En las parroquias donde hay actividades para jóvenes he tenido la suerte de escuchar testimonios escalofriantes (sexo, drogas, alcohol...) y ver la acción de Dios en sus vidas. Éstos se convierten en testimonios vivos para los demás.
No perdamos la esperanza, Dios ha puesto en nosotros el anhelo de felicidad y ese anhelo sólo se verá colmado en Él.

Inserto un precioso texto de Romano Guardini sacado del libro "El espíritu del Dios viviente".
"Existe otra forma de experiencia de Dios: la del deseo de felicidad. Nosotros anhelamos realizar nuestra existencia, y sentimos que hay en nosotros un poder creador, y otros valores elevados que nos estimulan. Anhelamos la protección de un amor profundo, verdadero, y queremos saciarnos de felicidad auténtica. Anhelamos expresar esos deseos infalibles con pensamientos, palabras y actitudes. Este anhelo podríamos llamarlo también amor, un amor que busca algo o a alguien digno de él. Hay cosas que el mismo amor despierta para poder llevarlas a plenitud. Un ansia que, de todos modos va buscando apasionadamente su felicidad en todo lo que existe. Se acerca a las cosas, las examina y les pregunta: ¿Eres tú? Muchas le responden: ¡No! En su afanosa búsqueda tropieza con personas, obras, cosas que no le dejan satisfecho. Una tras otra, las pondera todas: cosas, obras y personas, para concluir que nada satisface sus anhelos.
La cosa podría terminar aquí, con una triste resignación, con una desesperación que se engaña a si misma y se ahoga en sus mismas ansias de felicidad, con una experiencia amarga que se vuelve contra sí mismo. Pero puede ocurrir lo contrario, que, después de haber experimentado el anhelo infinito de felicidad, vea con claridad y sienta que tiene que existir lo que busca, algo que lo supera todo y que el mundo no puede dar. Algo no solamente más grande, mejor y más bello, sino algo desconocido y familiar, un misterio que se adivina más allá de las cosas, de los acontecimientos, de las personas, algo que está allá, arriba…"