miércoles, 13 de mayo de 2009

El Mesías de Händel LlII

En Jesús, se dan unidas máximamente la voluntad de Dios y su cumplimiento, por eso, puede decir de sí mismo que es manso y humilde de corazón; su voluntad humana es totalmente dócil a la voluntad divina. Y esta obediencia sin par lleva en sí el donar descanso a los que están cansados y agobiados. En la configuración a Jesús, se encuentra el reposo.

Al concluir la creación, nos dice el libro del Génesis (2,3) que Dios descansó. No en el sentido de que necesitara reponerse de la fatiga del trabajo. Dios no puede cansarse, es plenitud de acción, acto puro, es omnipotente. De lo que nos está hablando el autor sagrado es de la santidad divina. Dios no necesita crear para ser Dios, no es parte del mundo. Estando presente en todo, está más allá de todo.

Por eso, el día séptimo, el sábado, es día de descanso, es día de santidad (Ex 20,8-11; Dt 5,12-15). El hombre está llamado a la santidad divina y, para ello, hay un día dedicado especialmente a la imitación de Dios, que está por encima y más allá de este mundo; ese día lo ocupa en exclusiva y en primer plano el tuétano de la vocación de cada momento de la vida. El sábado es día de reposo y santidad, de cesar de las tareas para vacar en la santidad divina, de estar más libres de la realidad para estar más plenamente en el misterio divino.

Una y otra vez el pueblo de Israel fue incapaz de guardar el sábado y los profetas lo llamaron a cuidar de ese día: "Entonces el Señor será tu delicia: 'Yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob'. Ha hablado la boca del Señor" (Is 58,14).

El cansancio del peso de los falsos dioses que nos aplasta contra la tierra, sólo es posible de él librarse si entramos en el descanso divino, en la santidad verdadera, si entramos por la puerta que es su yugo, si cargamos con su cruz. Entonces, viviremos el domingo, el día de la resurrección; livianos cabalgaremos por encima de todo y, por la mansedumbre a la voluntad de Dios, poseeremos la heredad de Jacob. Pero entrar en la imitación de Cristo solamente es posible con su gracia.

El domingo es el día de la santidad, el día de la resurrección. Vivirlo, un don de Dios. Y el cielo, un domingo eterno.

Continuaremos.

1 comentario:

Mónica dijo...

hoy es 13 de Mayo , la Virgen María bajo de los cielos .... etc..., hoy no es sábado sino Miércoles 13
a tres pastorcillos la madre de Dios desvela el misterio de su Concepción , Eso no lo decía Händel porque no lo sabía pero lo habría dicho como te lo estas imaginando ya mismo ...¿Por qué no estuvo allí para componerlo?