martes, 14 de abril de 2009

A mí también me engañó S. Pablo

Cuando estamos en medio de la celebración de la Resurrección de Jesús, leo esta entrevista. La comento no porque tenga una gran importancia en sí misma, sino porque refleja toda una mentalidad.

Hay un esquema -de éste es del que hablo- que se viene repitiendo secularmente (cf. Mt 28,13) por gentes de la más variada procedencia. Jesús fue solamente un hombre, luego vino la Iglesia, normalmente se subraya a continuación católica, que deformó al personaje. En esta falsificación, un papel relevante lo tuvo Saulo de Tarso. Lo que suele variar del esquema es a lo que queda reducido Jesús. En este caso, a un judío. En otros, será un antecedente revolucionario, un maestro de moral, etc. En unos casos se acentuará más la mala intención de la falsificación, en otros, será una deformación ingenua. Sobre la presente entrevista, que cada quien juzgue por sí mismo.

Desde luego, con esas dotes de falsificación o propaganda, creo que Saulo y compañía deberían de haberse dedicado a otras cosas. Hacer de un muerto en cruz un resucitado y Dios es una tarea compleja y más con los pocos medios materiales y humanos con los que contaban. No sé, puestos a hacer una falsificación tal vez yo hubiera empezado por algo más sencillo. Pero una vez conseguido lo difícil o, más bien imposible, los mejores impostores de la historia, en vez de explotar el engaño, se conformaron con vivir pobres y morir ejecutados.

Como propagandistas eran buenos, pero como estafadores no valían nada; no servían ni para tomarse un chato de vino de gorra. Sobre lo de Pablo y compañía, por lo poco lucrativo de su tarea, quien no crea puede desde luego pensar que estaban engañados, pero no creo que se pueda decir que engañaran.

Comprendo que alguien no crea en la divinidad de Cristo ni en su resurrección, pero me parece más respetuosa, por ejemplo, la postura de J. Neusner, el autor de Un rabino habla con Jesús. Desde luego se da cuenta de que va más allá del judaísmo. Lo más gracioso de la entrevista a la que me remito me parece que es que, afirmándose que Jesús ha sido el hombre más relevante de la historia, no aportara ninguna novedad respecto al judaísmo: "Jesús era un judío del siglo I, un rabino que enseñaba cosas, ¡todas en los textos de la tradición israelita, que Jesús estudió a fondo!"

Desde luego creo, como muchos, que una mutilación de Jesús es abstraer de Él su condición judía. Una de las mutilaciones que sufre de facto entre los cristianos es prescindir de su trasfondo veterotestamentario. Como mi pasión es Jesús, me encanta lo que me lleve a conocerlo más. Y algo en lo que debemos bucear más y más es precisamente en su trasfondo judío. Jesús no fue simplemente un judío, pero fue un judío del s. I.

Y María también; una verdadera devoción mariana no debería prescindir de este hecho.

3 comentarios:

zaqueo dijo...

¡Que difícil es para algunos creer!
Atreverse a entrar en el misterio... y arriesgarse a cambiar de vida.
El Evangelio de la misa de hoy dice: "...estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando...". Estaba fuera... no había entrado en el misterio, no se había enterado de nada... pero le buscaba. Jesús le sale al encuentro y la llama por su nombre, entonces... si...
Ojalá que estas gentes de la más variada procedencia escuchen hoy su voz.
Él nos llama a cada uno por nuestro nombre y entonces Él mismo nos introduce en su misterio.

Mónica dijo...

Siempre hay gente a la que no le gusta San Pablo , porque dicen que es Pablo quien se inventó la Iglesia católica , para acabar con el poder de Roma pero entonces no habría logrado lo que dicen era su objetivo . El que él fuese decapitado en Roma como San Pedro y allí estén sus tumbas no significa que ellos fuesen contra el judaísmo ,, pues ellos dos eran judios , tampoco que los católicos piensen que los judios mataron a Jesús ... porque los que mataron a Jesús fueron los romanos Vaya los romanos y el gobernador de entonces los que lo crucificaron , porque eso era una pena romana .

Maria dijo...

Feliz Pascuade Resurección desde Bruselas.

Que la alegría de Cristo Resuciado llene nuestro quehacer de cada día.