lunes, 6 de abril de 2009

Antífona de comunión C-DR / Mateo 26,42


Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad (Mt 26,42).
Al acercarse ayer el ministro a dar la comunión su movimiento era, como siempre, el acercarse de Dios, que va entre sus manos, a los hombres. Y el ir hacia Jesús sacramentado en la procesión de comunión es nuestra respuesta a Él.

Después de escuchar la Pasión, esta antífona quería subrayar algo. Jesús nos esta invitando a entrar en comunión con Él, es decir, a ocupar el último sitio, a servir y no ser servidos,... y también a beber su mismo cáliz (Mc 10,38).

Crecer espiritualmente es acercarnos al Huerto de los Olivos. Es que vaya creciendo en nosotros la imagen de Cristo de modo que nuestra disposición para comulgar sea la oración misma de Cristo antes de comenzar su pasión.

Con qué inconsciencia vamos algunas veces a comulgar. No serviría de nada un esfuerzo de nuestra voluntad para vivir, antes de hacerlo, lo que vivió Jesús en Getsemaní. Qué hermoso si Él nos diera la gracia de que desde nuestro interior brotara el deseo de que así fuera. Mejor si ese deseo se convirtiera en oración. Sin palabras con que expresarlo el que nos permitiera vivir con Él su angustia. Qué gozo inenarrable palpar que hasta ese extremo el Padre ha escuchado nuestra oración: "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo".

1 comentario:

zaqueo dijo...

Getsemaní...

Acompañar a Jesús durante esas horas.
No soy capaz de comprender ese gran misterio del dolor de Jesús. Sentirse abandonado...
Angustia, miedo, pavor.

Sólo puedo agacharme hasta el suelo, rendirme, pedir perdón y agradecer.